Han habido muy pocos avistamientos de este tipo de entidades. Son completamente impredecibles y no siguen ningún patrón de conducta. No se sabe hasta qué punto llega su comprensión. Se asegura que tienen una velocidad extremadamente alta, al menos en la oscuridad. No son especialmente sigilosas ni agresivas. Nunca se sabe lo que una anomalía puede hacer. En caso de un encuentro cara a cara, retroceda lentamente hasta alejarse, y luego, cuando ya no pueda escucharle, corra. Si empieza a dolerle la cabeza de forma extraña al establecer contacto visual con una anomalía o la pierde de vista de un segundo a otro, no corra, no luche: ya está muerto.
En caso de que la anomalía sea derrotada, liberará su maldición que le permitía vivir y esta acechará a su asesino hasta su muerte.
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