Las que te escribí

Las que te escribí

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WpMetadataNoticeLast published Thu, Jul 9, 2026
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Poetry
Las que te escribí y no envié Escribo porque el abandono dejó de ser una historia y se convirtió en costumbre. No empezó cuando el se fue. Empezó cuando me quedé donde no me estaban eligiendo. Mi reflejo en el espejo fue testigo de todo: de cómo me rompí en silencio, de cómo confundí migajas con amor, de cómo me hice invisible para que alguien no volviera a irse. Y si, me dejaron. Pero lo que más dolió fue darme cuenta de que yo también me dejé atrás. Me traicioné cada vez que acepté menos de lo que merecía, cada vez que rogué sin palabras, cada vez que me culpé por no ser suficiente. Algunos se miran al espejo buscando aprobación. Yo me miro para no volver a abandonarme. Ya no escribo para que alguien se quede. Escribo para volver a mí. Con amor propio recién aprendido, desde donde el reflejo ya no me suplica. me sostiene.
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Marco pensaba vivir tranquilo. Tenía su departamento, su moto, sus amigos (aunque a veces parecieran más sus hijos adoptivos) y una vida bastante estable a sus veinticinco. No necesitaba complicaciones, mucho menos sentimientos que no supiera manejar. Entonces apareció Gael. Un chico demasiado alto, demasiado alegre, demasiado sociable y sobre todo, demasiado parecido a un Golden Retriever. Marco no sabe exactamente qué fue lo que pasó. Solo hablaron dos veces. DOS. Y aun así, desde aquel día, no ha conseguido sacárselo de la cabeza. El problema es que Gael no parece tener el mismo problema. Para él, Marco es simplemente un chico nuevo. Un posible amigo. Alguien con quien pasar el rato, hablar de deportes, jugar y probablemente, compartir su amor por los gatos. Para Marco, en cambio... Bueno. Marco todavía no está dispuesto a admitir que ese chico le está empezando a importar. Y mientras Gael entra poco a poco en su vida sin pedir permiso, Marco tendrá que enfrentarse a algo para lo que nunca estuvo preparado: sentir algo por alguien. Porque Marco nunca fue bueno con las palabras de cariño hacia otras personas. Pero quizá Gael termine enseñándole lo lindo que es decirlas.

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