"Un testimonio fue suficiente para encerrarlo. Una sola palabra mía bastó para que el mundo lo llamara loco. Durante tres años, dormí con la luz encendida, convencida de que los muros del psiquiátrico eran lo suficientemente altos. Me equivoqué. Zarek Virelli ha vuelto, y no busca una disculpa. No busca sanar. Él dice que el silencio de su celda estaba lleno de mi voz, y que cada descarga eléctrica que recibió solo sirvió para grabar mi nombre en sus huesos. Él no quiere mi perdón por haberlo traicionado. Quiere que aprenda que, para un monstruo como él, la libertad solo tiene un propósito: recuperar lo que es suyo. Y esta vez, se asegurará de que yo no pueda gritar."
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