El Ángulo Muerto
Para Marc, la vida transcurría con la tranquilidad y la rutina de cualquier otro día un lugar donde lo más complicado parecía ser encontrar el valor para acercarse a Emilia, la chica de la que se enamoró lentamente tras conocerla en la iglesia. Pero la normalidad es solo una costra frágil sobre un abismo, y la de Marc comenzó a resquebrajarse tras una pesadilla incomprensible: una caída interminable en un océano de materia negra, rodeado de geometría impía y un sol muerto observándolo desde el vacío.
Al despertar, la extrañeza del sueño se materializó en un simple sobre. Al romper el sello, una sentencia invisible heló su sangre y reescribió su realidad: «Sujeto de prueba indexado. El velo ha sido removido.»
Sin embargo, el caos no estalló de inmediato. En su lugar, comenzó un juego macabro disfrazado de una absurda y casi cómica cotidianidad. Durante una semana, Marc se ve obligado a cumplir una serie de diez misiones aparentemente inofensivas -como saludar a la vecina para recibir un objeto mundano-. Pero día a día, cada encargo se vuelve gradualmente más retorcido, inyectando una tensión silenciosa en su entorno.
Todo cambia con la décima misión. El velo finalmente se rasga y la ilusión de su mundo se hace pedazos, revelando la verdadera y aterradora arquitectura del universo. Ahora, atrapado en el Ángulo Muerto -un rincón olvidado donde habitan los monstruosos Verdugos de la Realidad, ecos antiguos como los demonios y un misterioso grupo de almas corrompidas conocidas como los Refractados- Marc deberá luchar por su vida. En un sistema frío y absoluto que no conoce el perdón, él ya no es un ciudadano; es una anomalía, y la purga acaba de comenzar.