Vivir, crecer y desarrollarte en el Reino Unido te da... ciertos puntos de vista que los primos yanquis no entienden ni en un millón de años.
Los héroes, por ejemplo.
Claro, algunos son conocidos. The Seven son un gran, GRAN ejemplo de eso. Queen Maeve, Black Noir, A-Train y, por supuesto, el más poderoso de todos... Homelander. Había que ser un completo idiota para no saber quién era ese cabrón rubio con capa. O vivir debajo de una roca, que básicamente es lo mismo.
La cuestión es que, a diferencia de los americanos, aquí en Londres los "héroes" nunca fueron adorados como putos dioses. Eran populares, sí. Salían en la tele, vendían cereales y figuras de acción, pero nadie se arrodillaba ni lloraba de emoción al verlos. Eran entretenimiento caro. Nada más.
Mi madre me contaba historias de ellos para dormirme cuando era pequeño. Me hablaba de Homelander como si fuera invencible, de Maeve como la guerrera perfecta. Siempre con esa voz suave, cansada, intentando que sonara mágico.
Mientras tanto, mi padre... bueno, ese bastardo estaba muerto mucho antes de que yo naciera. Que Dios lo tenga en su santa gloria, o donde sea que acaben los que trabajan demasiado cerca de Vought.
Todos eran descritos como dioses. Seres perfectos, incapaces de fallar.
Pero yo siempre veía el mismo defecto en todos ellos:
Trabajaban para Vought.
Y si había alguien en este mundo que conocía de primera mano la mierda que es Vought... ese soy yo.
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