En este juego de poder, la línea entre el dueño y la mascota se desvanece bajo el peso de secretos peligrosos y un deseo que quema más que el plomo. Porque en el mundo de Hoseok, lo que se reclama se protege a muerte... y Yoongi nunca ha sido un gato fácil de domesticar.
"Él no buscaba un dueño, y yo no buscaba una debilidad. Pero ahora, el mundo entero sabrá que quien toque una sola de sus garras, conocerá el infierno."
All Rights Reserved