Después de los eventos de Stonehenge, la derrota de Quintessa y el regreso de Optimus a su lado "bueno", el mundo humano está más paranoico que nunca. La TRF (Transformers Reaction Force) sigue cazando a todo Transformer que se mueva, pero hay un problema mayor: muchos Decepticons rebeldes y algunos Autobots renegadosmhan empezado a transformarse en formas animales mitológicas para sobrevivir y ocultarse.
Usan modos bestiales antiguos, inspirados en leyendas terrestres y cybertronianas olvidadas: dragones negros colosales, grifos de metal, quimeras con múltiples cabezas, hidras, lobos fenrir gigantes, etc. Estos "monstruos" atacan ciudades, roban energon y siembran caos, alimentando el odio humano hacia todos los Transformers.
Optimus Prime, cansado de la guerra eterna y de ver cómo su raza sigue destruyendo todo, decide tomar un camino extremo y solitario:
Se convierte en el Cazador.
Ya no lidera a los Autobots de forma abierta. Recorre el mundo como un guerrero errante, un verdugo implacable que persigue y elimina a estos Transformers rebeldes que han abrazado formas monstruosas. Su objetivo: proteger a la humanidad y, de paso, forzar a los que quedan a elegir un lado de una vez por todas.
En este AU, Megatron es el trofeo más grande que ha cazado.
Después de la batalla final contra Quintessa, Megatron intentó reagrupar a sus fuerzas y seguir su camino de conquista, pero Optimus lo rastreó sin piedad. La pelea fue brutal, larga y personal. Al final, Optimus lo derrotó a par de putazos
En lugar de matarlo, Optimus le impuso un "pacto de sumisión" con una reliquia antigua (quizá algo relacionado con los Guardian Knights o con la propia magia de Quintessa que quedó flotando). Ahora Megatron está domesticado contra su voluntad: obligado a servir como montura y arma viviente del Cazador.
Hasta que el amor termine de hacer que caiga a sus pies
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