Atsumu Miya lo tenía todo controlado: su voleibol, su futuro, su imagen pública. Hasta que una foto de un chico rizado y sonriente, escondido en una chamarra negra, lo tiró al suelo de un gimnasio en Inarizaki. Literalmente. Lo que empezó como una obsesión a primera vista -alimentada por fotos mal iluminadas, videos de partidos y rumores de pasillo- se convierte en una necesidad que Atsumu no sabe cómo nombrar. Hinata Shouyou no es solo lindo. Es eléctrico. Es luz naranja en un mundo de blanco y negro. Y cuando finalmente se enfrentan en la cancha, Atsumu descubre que verlo por una pantalla no era nada comparado con tenerlo enfrente: sudoroso, despeinado, con esos ojos miel que cambian de color según la luz y una sonrisa que promete guerra. Pero Atsumu no es bueno para las cosas suaves. No sabe pedir. No sabe esperar. Y Hinata no es un premio que se gana con puntos ni con miradas intensas desde la red.
More details