Elara Volkov, de 17 años, llega a una pista de patinaje donde todo se mide en perfección. Insegura y casi invisible, intenta encajar entre atletas que parecen inalcanzables... hasta que una caída hace que su entrenador, Dimitri Rozanov, finalmente la note.
Rozanov, de 30 años, es un coach reconocido por su pasado impecable en el hielo. Exigente, frío y difícil de impresionar, comienza a corregir a Elara más que a los demás. Para él, es disciplina. Para ella, significa algo más.
Con el tiempo, Elara empieza a obsesionarse con su atención. Cada palabra, cada mirada, cada silencio de Rozanov se vuelve importante. Entrena más, se exige más y poco a poco deja de hacerlo por sí misma... y empieza a hacerlo por él.
Rozanov, al notar esa dependencia, la utiliza. Alterna entre cercanía y distancia, manteniéndola constantemente insegura y necesitada de su aprobación. Elara, en lugar de alejarse, se aferra más.
Pero todo cambia cuando él comienza a apartarse.
Lo que antes era atención se convierte en frialdad. Lo que antes era cercanía se vuelve distancia. Y aun así, Elara no se detiene.
Porque ya no se trata de destacar.
Ni de ser mejor.
Se trata de no perderlo.
Obsesionada, empieza a hacer todo lo posible por seguir cerca de él, incluso cuando queda claro que ya no es importante para Rozanov. Ignora señales, cruza límites emocionales y se aferra a la idea de que puede recuperar lo que cree que tuvieron.
En una pista donde todo puede romperse en un segundo, Elara se enfrenta a algo más peligroso que una caída:
la incapacidad de soltar.
All Rights Reserved