La evolución es despiadada, mata con una frialdad que ninguna nación jamás podría igualar, decide por todos, quiénes viven y quiénes mueren, la evolución es una amante caprichosa...
¿Pero y si pudiera ser dirigida?
¿Guiada?
Controlada.
Control, en eso pensó el doctor Franz Vespe mientras veía a través de la ventana del tren, la noche fría y silenciosa, carente de cualquier sonido estorboso más allá del sonido propio de las vías del tren, le daba libertad para ahondar en sus pensamientos más profundos.
Si el hombre estaba hecho a imagen y semejanza de Dios, entonces...
¿Podía el hombre llegar a convertirse en uno?
All Rights Reserved