¿Se puede tener el mundo a tus pies y sentir que no tienes nada?
Ian es lo que todos llaman "perfecto". A sus 19 años, regresa de Madrid con tres títulos de ingeniería bajo el brazo -Mecatrónica, Ciberseguridad e Inteligencia Artificial-, un futuro brillante en la tecnología y un talento innato que lo hace destacar en todo lo que toca, desde el fútbol hasta la astronomía. Pero detrás de su rostro impecable y sus éxitos académicos, Ian esconde un vacío que ninguna ecuación puede resolver.
Hace años, bajo la mirada cómplice de sus abuelos, Ian y una niña sellaron un pacto: una promesa de lealtad eterna, de encontrarse sin importar la distancia y, sobre todo, una juramento que Ian grabó a fuego en su memoria: "Pase lo que pase, nunca te haré daño".
Pero el destino no entiende de contratos infantiles.
Ahora, Ian está de vuelta en la casa donde todo comenzó, rodeado de estrellas que ya no brillan igual y una fotografía que le recuerda que falló en la única misión que realmente importaba. Las promesas rotas tienen bordes afilados que cortan incluso al corazón más brillante.
¿Es posible cumplir una promesa cuando el tiempo se ha encargado de destruir los motivos para hacerlo?
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