Vivir, sentir, crecer, ser. La vida pasa por delante de los ojos y se escurre entre los dedos, como la arena de la playa al querer retenerla en nuestras manos. La vida es como el agua del río, siempre está, pero nunca es la misma, cada segundo que pasa se transforma a su paso, arrastrada por la corriente y con su fuerza, alimenta nuestra alma. Parar en seco, girar la cabeza y observar el camino recorrido, sin perder de vista el presente. Saborear cada momento de la vida. Momentos que las manos han plasmado en papel cualquiera. "Mis pequeñas (y húmedas) letras" no es más que el resultado de vivir, sentir, crecer y ser, a lo largo de la existencia. Es la pasión, es el amor, la libertad, es el sexo, la intuición. Es el sabor de la vida vista desde los ojos de su autora, que, irremediablemente siempre descubre el mundo desde las sensaciones que inundan su cuerpo, su alma y que cuenta con una profunda y bella unión, con la madre naturaleza.
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