Gracia En La Tormenta
¿Sientes que el ruido de tus piezas rotas es tan fuerte que te has convencido de que no tienen arreglo?
A veces, el vacío es tan profundo que, en nuestra búsqueda desesperada por sentirnos amadas, terminamos refugiándonos en brazos que solo profundizan nuestras heridas. Corremos hacia el dolor creyendo que es refugio, olvidando que nada en este mundo podrá restaurar nuestra vida como el amor incontenible de Dios.
Quizás te preguntes: ¿Soy realmente merecedora?
La verdad es que nadie lo es, pero ahí reside la magia de Su gracia. Dios conoce cada cicatriz de tu pasado y, aun así, decide apostar por tu futuro. Él no te juzga por lo que fuiste, sino que abraza tu deseo genuino de empezar de nuevo, esta vez por el camino correcto.
No eres invisible. No eres un caso perdido ni un rompecabezas sin solución. Él nunca se aburrirá de tus procesos ni se cansará de esperarte, tu pasado no define tu valor y que, para el Creador, siempre serás Su prioridad. Es momento de dejar de huir y permitir que Su infinita misericordia te encuentre.