La obsesión no siempre grita. A veces susurra. T/n nunca pidió atención. Nunca pidió ser mirado. Mucho menos, pertenecerle a alguien. Pero cuando el virus despierta... ya no hay elección. Amor retorcido. Posesión disfrazada de protección. Porque él no ama. Reclama.
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