Hogwarts comenzaba su nuevo ciclo escolar como siempre: cenas largas, murmullos entre casas y miradas curiosas cruzándose por todo el Gran Comedor. Pero esa noche, algo cambió.
Cuando el director Dumbledore se puso de pie para dar un anuncio inesperado, el ambiente se tensó. Una nueva estudiante ingresaría a Hogwarts... y nadie sabía quién era.
Las enormes puertas se abrieron lentamente.
Y ahí estabas tú.
Con una apariencia aparentemente inocente, caminaste con calma bajo cientos de miradas curiosas. El silencio fue casi incómodo. Desde la mesa de Slytherin, los llamados Slytherin Boys -entre ellos Draco Malfoy y Theodore Nott- te observaron con interés inmediato, como si intentaran descifrarte en segundos.
En ese momento, tu hermano Lorenzo Berchkhise soltó un suspiro, rodando los ojos como si ya supiera lo que venía.
Se inclinó hacia los demás y advirtió en voz baja, pero lo suficientemente clara:
"Ni se acerquen a ella. Es mi hermana menor... y es peor que yo. Si yo parezco inocente, ella es peor."
Pero, claramente, nadie le hizo caso.
Las miradas siguieron sobre ti mientras avanzabas hasta el sombrero seleccionador. El salón entero parecía contener la respiración cuando el sombrero tocó tu cabeza... segundos después, la decisión fue clara:
"Slytherin."
Te levantaste con calma, cruzando el Gran Comedor bajo una mezcla de susurros y curiosidad. Caminaste directo a la mesa verde y plata, donde los ojos de todos seguían tus movimientos.
Te sentaste justo al lado de Lorenzo.
Él te miró de reojo, resignado, mientras el resto de Slytherin seguía observándote como si acabaran de descubrir un nuevo tipo de problema... o de misterio.
Y desde ese momento, Hogwarts entendió una cosa:
la tranquilidad en Slytherin acababa de terminar.
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