Sasuke Uchiha nunca fue el tipo de persona que encajaba en ningún lugar. Problemas, peleas, noches fuera de casa y decisiones que siempre terminaban mal... esa era su rutina. No le importaba lo que dijeran de él, o al menos eso era lo que hacía creer. Pero cuando las cosas empezaron a ponerse realmente peligrosas -cuando ya no eran simples golpes, sino amenazas reales- su familia tomó una decisión por él: irse. Mudarse lejos, empezar de cero. Sasuke se negó, discutió, gritó... pero al final no tuvo opción. Nunca la tenía.
El nuevo lugar era todo lo que él odiaba: tranquilo, ordenado, perfecto. Una casa enorme, vecinos amigables, canchas deportivas y una vida que parecía sacada de otra realidad. Intentar entrar a una nueva secundaria fue otro problema; nadie quería aceptar a alguien como él. Su historial hablaba por sí solo. Aun así, gracias a sus padres, consiguió una última oportunidad. Una sola. Sin peleas, sin escándalos, sin errores. Como si eso fuera tan fácil.
El primer día llegó tarde, sin ganas, con esa mirada fría que alejaba a cualquiera. Y todo habría seguido igual... si no fuera por él. Un chico rubio, ruidoso, molesto, que sonreía como si la vida fuera simple y no tuviera nada que ocultar. Naruto Uzumaki. Desde el primer momento chocaron, como si estuvieran destinados a odiarse. Lo que ninguno de los dos sabía... era que ese encuentro no iba a ser pasajero. Porque a veces, las personas que más quieres evitar... son las que terminan cambiándolo todo.
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