Y el momento tan esperado y emotivo llegó... Reveló el color de la babosa pelotilla en sus mano y grande fue su sorpresa al darse cuenta de el gran error que cometió al aceptar la estúpida apuesta... Había perdido, de verdad había olvidado lo impredecibles que a veces podían resultar este tipo de "juegos entre amigos", cuando la cruda realidad solo demostraba lo tanto que se odiaban los unos a los otros, dando a percibir de una sutil forma la ruda y vil competencia entre estos concursantes... Su pérdida no fue la de su orgullo solamente sino también la de su virginidad ... Claro que si agregas un vibrador en el culo como una manera casera de perder tu preciosa "inocencia", sería correcta la planteación anterior... Al menos lo usaría por un reducido tiempo, pero aun así su dignidad y hombría de macho pecho peludo estaría cruelmente dañada... Aunque la razón por la cual se había convertido en uno de estos animales fiesteros fue una excusa muchísimo más necesitada y urgente... De no ser así nunca hubiera aceptado concursar en este vil entrenamiento para la guerra rusa... Tantas humillaciones y malos momentos no estaban en su lista de "Cosas fantásticas para hacer en días lluviosos"... Cuando tienes un consolador consolando placenteramente tu parte íntima más virgen lo único que pudiste hacer fue agarrar como un koala el tatuado y musculoso bíceps de uno de tus compañeros y enemigos en esta competición... Supongo que gemir descontroladamente y rogar que te saquen el peso del culo no fue la mejor idea que tuvo, pero viendo el lado positivo de la situación, conseguiste gran parte del dinero que necesitabas con tanta desesperación vendiendo tu agujero... Convirtiéndote así en un... PROSTITUTO POR UN VIBRADOR...
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