Los cuentos de hadas no son perfectos y tanto Josh Dallas, como Lana Parrilla lo descubrieron mientras grababan Once Upon a Time, la serie dónde la reina malvada y el príncipe encantador se enamoraron fuera de pantalla, se casaron y tuvieron dos hijos. Con la serie concluida, deben enfrentarse a la realidad que esta no les permitía ver con claridad por la carga de trabajo y sus deberes como padres. El encanto que tuvieron al llegar a Los Ángeles por un nuevo inicio, comienza a desaparecer poco a poco. Hay amor pero por algo se debe seguir un orden en todo con el debido tiempo de cada etapa, hicieron todo correcto a su manera, pero no respetaron el tiempo de las etapas.
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