entre tormenta y calma
Ella vive en extremos que no siempre puede controlar. Hay días en los que el mundo brilla demasiado y otros en los que apenas puede levantarse de la cama. Fue diagnosticada con bipolaridad, y aunque lucha por entenderse, siente que nadie logra quedarse el tiempo suficiente para comprenderla.
Él, en cambio, es paciencia hecha persona. Atento, tranquilo, de esos que escuchan más de lo que hablan. Cuando la conoce, no intenta "arreglarla", pero tampoco está preparado para lo que significa amar a alguien que vive entre tormentas internas.
Lo que comienza como algo dulce pronto se convierte en un desafío: aprender a amar sin perderse a sí mismos, poner límites sin dejar de cuidar, y entender que el amor no siempre es suficiente si no hay comprensión, estabilidad y apoyo real.
¿Puede una relación sostenerse cuando uno de los dos está luchando consigo mismo?
¿O el amor también implica saber cuándo quedarse... y cuándo no?