Dominic Hayes sabe reconocer la violencia antes de que deje marca.
Jugador de hockey, impulsivo y difícil de controlar, carga con un pasado que nadie menciona en voz alta: una infancia rota, un padre que convirtió el hogar en un campo de batalla... y un error que lo llevó a donde nadie esperaba, La correccional de menores , un lugar que aún se siente como una sombra pegada a su nombre. Desde entonces, Dominic vive al límite entre lo que fue... y lo que se niega a volver a ser.
Genevieve, en cambio, pertenece a un mundo completamente distinto.
Patinadora artística, elegante, talentosa y dedicada , ha sido entrenada para mantener la gracia incluso cuando todo duele. Su vida parece perfecta desde fuera: disciplina, belleza, control... y una relación que, poco a poco, empieza a sentirse menos segura de lo que aparenta.
Dominic lo ve.
En la forma en que ella duda.
En cómo justifica.
En lo que no dice.
Y eso lo arrastra directo a un pasado que nunca terminó de soltar.
Él no quiere involucrarse. No quiere cruzar esa línea donde la rabia toma el control y lo convierte en alguien que juró no ser. Pero tampoco puede quedarse quieto mientras la historia parece repetirse frente a sus ojos.
Genevieve, por su parte, no está lista para aceptar lo que eso significaría. Porque admitirlo implicaría romper la imagen perfecta que ha construido... y enfrentarse a algo mucho más difícil que el dolor: la verdad.
Entre el hielo y la violencia contenida, entre el control y el caos, ambos quedan atrapados en una conexión que no buscaban. Una que no nace del romance fácil, sino del reconocimiento... del miedo... y de la necesidad de no volver a caer en lo mismo.
Porque a veces, lo más difícil no es escapar de lo que duele...
sino admitir que nunca debió sentirse como amor.
All Rights Reserved