Alba: Antes del Crepúsculo
Lea tenía veintiún años, una vida imperfecta pero propia, y una mente entrenada para observar, analizar y sobrevivir. Nunca fue fan de los romances idealizados ni de los destinos escritos de antemano. Cuando un accidente pone fin a su existencia en el mundo real, su conciencia no encuentra descanso... encuentra un vacío.
Ese vacío pertenece a Alba.
En el mundo de Crepúsculo, una antigua híbrida de vampiro y bruja ejecuta un ritual prohibido con un único objetivo: desaparecer del radar de los Vulturi, fragmentar su esencia y borrar su linaje de la historia. El ritual no buscaba un alma. Pero deja un espacio libre. Un error imposible.
Lea despierta en un cuerpo que no es suyo, demasiado fuerte, demasiado perfecto, demasiado antiguo. Ahora es Alba: una adolescente de ojos lila imposibles, con una historia falsa cuidadosamente construida y una familia adoptiva que sirve de tapadera. Debería pasar desapercibida. No lo logra.
Mientras lucha por entender un cuerpo que responde mejor de lo que debería y una magia que late bajo la piel, el mundo avanza, inevitablemente, hacia los eventos conocidos del canon. Alba intenta mantenerse al margen, pero su sola existencia altera el equilibrio de fuerzas. Los Vulturi no temen lo que hace, sino lo que representa: un linaje anterior a la historia oficial, algo que Aro no puede clasificar ni controlar del todo.
Edward Cullen percibe la anomalía. No puede leerla por completo. En ella hay silencios donde debería haber pensamientos, ecos de algo antiguo que no encaja. La atracción que surge no es romance inmediato, sino una curiosidad peligrosa, tensa, cargada de advertencias.
Entre identidades impuestas, memorias fragmentadas y una inmortalidad no elegida, Alba deberá decidir si su papel es ocultarse, corregir el error... o convertirse en la grieta que empiece a romper un sistema construido sobre el control y el miedo.
Porque ella llegó antes del canon.
Y nada vuelve a ser igual después.