... Cuando las cosas se salen de control, Alisa es experta en actuar bajo presión, pero no en cuestiones sentimentales. En ese terreno su experiencia es nula, porque nadie ha logrado penetrar en ese campo de su vida. Para ella, vivir ha sido un constante matar y sobrevivir, un juego interminable de poder, donde el amor solo sería un estorbo.
Pero todos tenemos puntos de quiebre, para Alisa, Axel Lehmann es uno de esos. Debía ser un objetivo más, un simple escalón hacia la cima, pero su actitud dominante y su rostro de ángel del infierno convierten resistirse en algo imposible. Ese "gusto" podría transformarse en una adicción.
Axel Lehmann no está tan lejos de ese mismo pensamiento. Fue grafeno desde que nació. Creció en la mafia, entrenado específicamente para tomar el mando, sin contemplaciones y sigilos. Nació con sed de sangre y la mafia rusa se encargó de hacer de él una bestia despiadada y sádica, desde muy niño.
Estar al frente de una organización como la Lestfor no permite errores, ni debilidades. Se necesita un carácter específico... y Axel lo superó con creces.
Él toma lo que quiere cuando lo quiere, sin permitir que nadie se interponga y cuando Alisa aparece en su vida, desafiándolo a cada instante, negándole aquello que desea y con un físico digno de una diosa del Olimpo, resistirse se convierte en un reto incluso para él.
Tanto Alisa como Axel están destinados a gobernar... pero si solo hay una corona, dos cabezas son multitud.
No hay guerra más despiadada que la que se libra por amor y poder.
Alisa no cree en el destino, pero lo que no sabe es que está destinada a hacer arder el mundo... y quizá Axel Lehmann esté destinado a ser el agua que la apague o la chispa que la incendie.
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