La presencia de Lyra Salvatore era un ruido de fondo para Draco Malfoy, hasta que el desprecio se volvió una fijación peligrosa. Él la detestaba; ella era tan dulce con todo el mundo, tan buena y amorosa. Eso la hacía odiarla además que no le temía como todo el mundo, parecía desmantelarlo siempre.
-¿No te cansás de este papel, Draco? ¿De creerte superior cuando lo que buscas desesperadamente es ser aceptado? No tenes ningún amigo y no sos nadie sin el apellido de tu padre -soltó Lyra, rompiendo su espacio personal.
Malfoy la acorraló contra la mesa, ignorado su pulso desbocado y la mirada fija en sus labios, es peor que tener a Dementor delante de él.
-Cuidado, Blackwood -susurró él contra su piel-. No voy a dejar que me vos me molestes a mí. Puedo hacer que desees nunca haber nacido.
Lyra rió, una vibración que Draco sintió en el pecho. Sus labios se rozaron apenas, quemando.
-Nuestras vidas ya son imposibles desde que tu gente intenta devolverle el poder a él -desafió ella-. Alejate de mí, no te tengo miedo.
-Vas a tenerlo -masculló él, debatiéndose entre destruirla o besarla-. Vas a desear no haber sido tan insolente.
Lo que sucedió después fue el inicio del caos.
¿A qué mierda estaban jugando?
"There's no release
I feel you in my dreams
Telling me I'm fine
Every time I close my eyes
It's like a dark paradise
No one compares to you
I'm scared that you
Won't be waiting on the other side"
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