No era una institución común. Las rejas, las torres de vigilancia, los detectores de movimiento en cada rincón... no eran solo decoración. Parecía más una prisión que una escuela. Pero para los que habían sido enviados ahí, era el único lugar que los aceptaría. Y no por sus méritos. Esta era la Escuela de Funados: el lugar al que iban los hijos de los villanos, los repudiados, los innombrables. Terroristas, narcotraficantes, políticos corruptos, dictadores, criminales de guerra... Todos ellos tenían algo en común: dejaron herencias manchadas de vergüenza,sangre, delitos y sus descendientes cargaban con ese peso. Pero los estudiantes no eran criminales. Aún. Muchos ni siquiera sabían con claridad por qué estaban ahí. Solo sabían que el mundo los odiaba por lo que otros habían hecho. Y entre todos ellos, había uno que no encajaba.
More details