Aún sueño con tu rostro, aquel que comienza a ser borroso.
el frio del lago está presente en mi, como aquella vez que te sacaron y jamás volviste.
Te escribo cartas, todas las noches esperando respuestas, esperando señales que jamás llegarán.
Te espero todos los días debajo del mismo techo, escondiendome en las sábanas que compartíamos en las noches de desvelo. El tiempo avanza, continúa, pero yo no puedo sentirlo, mi cuerpo envejece pero mi corazón aún te pertenece, manteniéndose joven al igual que la fecha en tu lápida.
Querido Will Byers, todas estas cartas tienen tu nombre, el amor, el dolor, todo lo que alguna vez no dije por miedo y confusión.
Espero con ansias, el día en el cual yo te acompañe.
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