Crecer siendo hija de Roberto Hongo nunca fue tan emocionante como todos imaginaban.
Mientras su padre viajaba constantemente por el mundo entrenando jugadores y persiguiendo el fútbol, Melody Hongo pasó la mayor parte de su vida sola en Brasil. Sin una madre presente y acostumbrada a las despedidas, aprendió a convivir con el silencio, refugiándose en la música y en los instrumentos que llenaban la casa cuando Roberto no estaba.
Aun así, el fútbol siempre formó parte de ella.
Roberto le enseñó a jugar desde pequeña y, aunque Melody jamás soñó con dedicarse a ese mundo, terminó creciendo rodeada de historias, equipos y fotografías enviadas desde distintos países. Pero hubo un grupo del que su padre hablaba más que de cualquier otro: el equipo japonés Nankatsu. Y entre todos sus jugadores, alguien logró llamar especialmente su atención desde hace años: el orgulloso y talentoso arquero Genzo Wakabayashi.
Cuando finalmente cumple 18 años, Roberto decide llevarla por primera vez a Japón.
Lo que Melody no esperaba era encontrarse frente al mismo portero que tantas veces vio en fotografías. Solo que ahora Genzo ya no es aquel joven promesa del que escuchaba hablar. Ahora es una estrella reconocida, frío, perfeccionista y tan egocéntrico como imposible de ignorar.
Y aunque ambos parecen vivir en mundos completamente distintos, algunas conexiones empiezan mucho antes de que dos personas se conozcan realmente.
All Rights Reserved