Trillazas viviendo con Vampiros
Karl Heinz , adoptó a tres niñas... no por amor, sino por propósito.
Las dejó en manos de los Mukami, una familia donde la perfección no es una opción, es una exigencia.
Bajo su tutela, las niñas aprenderán a sonreír sin sentir,
a obedecer sin cuestionar, a convertirse en algo más que humanas... algo impecable.
Porque en ese mundo,
ser "perfecta" no es un ideal, es una condena disfrazada de destino.