Hay un rincón en la tarde
que no sabe hacerse ver,
una luz entre las ramas
que se esconde sin querer.
Y las flores en silencio
dibujando sin hablar,
parecen tan pequeñas...
pero quieren contar más.
Y si paro el tiempo aquí,
y respiro lo que hay,
entiendo que no es tan simple,
que algo empieza a encajar.
No es solo el sol rozando,
ni la brisa al pasar,
es la vida susurrando
que hay más de lo que ves ya.
No es solo un instante,
ni un detalle sin más,
cuando todo se encuentra...
empieza a brillar.
Los árboles se inclinan
como si fueran a hablar,
y la sombra se desliza
con secretos que guardar.
Cada trazo del paisaje
late en la misma canción,
y aunque todo sea tan frágil,
todo tiene dirección.
Y de pronto sin buscar
algo cambia en mi interior,
ya no miro por separado,
todo tiene conexión.
Y si cierro los ojos,
lo puedo sentir,
cada parte me lleva
de vuelta a ti.
No es solo la luz cayendo,
ni el tiempo sin más,
es el alma del momento
queriéndome hablar.
No es solo un paisaje,
ni algo que mirar,
es el mundo completo...
aprendiendo a amar.
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