Memorias de Acuarela
El arte es su idioma, y el amor fue su trazo final.
Asher Wilder Davenport posee una mente milimétrica y un poco rebelde . Con un coeficiente intelectual brillante, que desafía cualquier lógica , prefirió cambiar la rigidez de la ciencia por el diseño de estructuras de colores, combinándolo con la adrenalina del básquet y el descontrol de las noches efímeras. No nació para ser una ecuación perfecta; nació para crearla.
Sin embargo, en ninguna de sus proyecciones pudo preveer el instante exacto en el que una mirada desarmaría por completo su mundo, o la perspectiva que tenía de él.
Evie Hayes.
Considerada como el arte abstracto en movimiento, auténtica, indomable, poderosa, envuelta en un misterio completo, una constelación de aritos en la oreja y matices vibrantes en los labios. Amante del color morado. Ella hace de las calles su propio lienzo, clandestino. No busca encajar en ningún molde; prefiere habitar el caos y desafiar el orden establecido por el mundo, con una audacia que desconcierta a cualquiera.
En los pasillos de una academia australiana, donde el gaélico se impone como lenguaje obligatorio y la creatividad es la única ley, sus mundos están destinados a colisionar. Él es un estratega divertido, acostumbrado a descifrar todo, y ella, una paradoja andante que no se va a dejar gobernar por la lógica de nadie.
Esta es la historia de cómo un color indomable e innombrable se convirtió en el color favorito de Asher.