Cu ándo te acostumbras tanto a la oscuridad y no hay ninguna esperanza, comienzas a ser un ente, un recipiente.
Extrañamente ves una luz reluciente que te asusta, te deslumbra.
Esa luz te acaricia, te da calor y te hace sentir en casa.
Comenzas a ver estrellas, el sol, armonía, paz, tranquilidad. Tu corazón late más y más fuerte, desorbitado de emociones.
Que extraña sensación... es lo que llaman "Amor".
Las viejas lenguas dicen que es la marca del destino.
Eso que llevo en mí piel desde que tú luz me tocó y jamás me soltó.
Tu marca en mí.
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