Después del final, Denji debería estar muerto. Pero Power lo salvó con un contrato de sangre... y ahora le pertenece para siempre.
Convertidos en agentes de Seguridad Pública bajo las órdenes de una Nayuta más implacable, Denji es el lacayo eterno de Power. Su demonio arrogante, infantil y posesiva.
Entre misiones sangrientas y un mundo que los usa como armas, solo tienen una forma de sentirse vivos: devorarse mutuamente.
Encuentros brutales, sucios y adictivos. Mordidas, insultos, risas dementes y sexo violento donde Power domina y Denji se entrega con rabia y deseo. Sin ternura. Sin romanticismo. Solo carne, sangre y placer crudo.
Porque cuando no te queda nada, lo único que puedes hacer es aferrarte al cuerpo de quien te mantiene con vida... aunque te destroce en el proceso.
Ketsubaku (血縛), que significa "Atadura de Sangre". connotación de restricción física, sumisión y dominación erótica (de ahí viene el Shibari)
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