Podría comenzar diciendo tantas cosas, pero todo se resume al final del día, en la noche, en medio de la madrugada cuando nadie esta. cuando la habitación se siente demasiado grande y no hay nadie, salvo los recuerdos que están ahí haciéndonos compañía.
Habia regresado a casa, después de un par de meses perdiéndome hasta de mi propia mente, nada es como a veces creemos, ni tan caótico como las noches de insomnio en la que el terror de dormir, era imposible.
Queria avanzar, y en vez de eso, vole tan alto que ni yo lo podía creer, hasta que cai en cuenta que, al llegar al casa, mi jardín estaba muriendo. Ahí entendí que nada es para siempre, y que el amor que deberíamos dedicarle a algunas cosas vale mas la pena que escribirle cartas a alguien que se fue para siempre.
Un dia a la vez, es el mantra que me acompaña desde ese primer viaje a Nueva York. Cuando supe que, era yo y nadie mas viviendo en un mundo donde los invisibles formamos parte, y donde la verdadera realidad de amar, es simplemente, vivir por lo que amamos. Elegi viajar para descubrir y sanar, me elegí antes de fingir estar de fingir estar bien cuando no era asi.
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