¿Y si mi ritmo fuera el correcto?

¿Y si mi ritmo fuera el correcto?

  • WpView
    Reads 52
  • WpVote
    Votes 3
  • WpPart
    Parts 10
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Mon, Jun 1, 2026
Crecí en una casa donde el amor se traducía en servicio, el silencio en discreción y la excelencia en una obligación invisible. Durante años, construí un búnker emocional para protegerme del desgarro de las ausencias y de una timidez que me hacía sentir extranjera en mi propia vida. Fui la hija perfecta, la monitora incansable y la amiga que siempre estaba detrás de un muro, viendo cómo el mundo de los demás avanzaba mientras el mío permanecía estático. Tuvo que ser el aire de otros países y el peso de mis propias llaves los que me enseñaran que no estaba defectuosa, sino simplemente esperando mi momento. Esta es la historia de cómo dejé de ser un reflejo de lo que otros esperaban de mí para empezar a caminar, a mi ritmo y sin mapas, por el territorio desconocido del deseo, la imperfección y la libertad.
All Rights Reserved
#130
vida
WpChevronRight
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Lo que no tiene nombre
  • Ser amigos y terminar ¿enamorados?
  • One Kiss ♡ PRÓXIMAMENTE EN FÍSICO
  • Siempre serás tú ♡ [Libro 2]
  • Ecos Del Pasado   GiP
  • One More Kiss ♡ [Libro 2]
  • Eres para mí ♡ [Completa]
  • ONC 2026
  • PULSO Y PASIÓN "Camren"
  • Nosotros jugando a ser eternos

-Me prometiste que cuando estuviera lista... tú lo harías. Serías mi primera vez. Me giré lentamente hacia ella. No podía creer lo que acababa de decir. No porque no fuera cierto, sino porque yo recordaba perfectamente esa promesa. La había hecho. Años atrás. Cuando ella tenía doce. -Eso fue hace mucho, Hannah -respondí, tragando saliva-. No iba en serio. No... no de verdad. -Pues yo sí me lo tomé en serio -dijo, firme, con la voz rota pero decidida-. Y ahora tengo dieciocho. Y estoy lista. Me acerqué un paso, la miré de arriba abajo. Tenía ese cuerpo pequeño, casi frágil. Y yo... yo era todo lo contrario. Demasiado alto. Demasiado fuerte. Demasiado todo. Solo pensar en tocarla ya me hacía sentir como un animal peligroso. -¿Tú has visto cómo eres? -le dije, casi con desesperación-. ¡Eres diminuta, joder! ¿Y yo? ¿Tú crees que podría...? -Me detuve. No podía ni acabar la frase-. ¿Tú crees que podría hacerlo sin hacerte daño? Ella no bajó la mirada. -Confío en ti. -No tienes idea de lo que estás pidiendo -dije al fin, acercándome un paso-. ¿Sabes lo que significa eso? Porque si me dices que lo haga, está bien, lo haré. Pero si me das luz verde, Pulga, te vas a quedar conmigo. En esta casa. En esta cama. No vuelves a esa residencia de mierda ni un solo día más. Ella parpadeó. El llanto se le detuvo. -¡Pero no quiero mudarme aquí contigo! Eso me hizo reír. Una risa, cargadas de rabia. -Entonces búscate a otro capullo que te estrene -escupí, sin poder contenerme-. Uno que no haya visto cómo te caías de la bici, que no sepa cómo llorabas cuando se te rompió el diente. Alguien que no te conozca desde que eras una cría. Uno al que le importe una mierda si cambias de opinión a la mitad. Porque yo... yo no sé cómo follarte sin que se me rompa el alma si te duele.

More details
WpActionLinkContent Guidelines