Todos tenemos cicatrices » Martín Vargas (Morat)
Pero por supuesto, nunca puedes saber a dónde vas cuando una historia comienza.
Ni siquiera sabes cuándo empieza todo realmente.
Para ella sería esa sonrisa.
Para él, el minuto en el que la vio bailar.
Pero claro, ninguno lo sabe todavía. En ese momento, solo es una sonrisa más.
El problema con los momentos dramáticamente importantes es que rara vez sabes que lo son mientras están sucediendo, y solo se revisten con el peso de su relevancia bajo en crisol tirano de la memoria.
.....Ojalá esos recuerdos no fueran todo lo que les quedó después de la tormenta.