Orm Sethratanapong no tiene el trabajo más honorable del mundo: se dedica a provocar rupturas. Desenmascara a mentirosos, infieles y embusteros. Podríamos llamarlo, con cierta idealización, justicia matrimonial, y además le pagan por ello. La única regla de Orm: no enamorarse de la víctima. también Ling Kwong tiene la vida perfecta: el trabajo perfecto, los amigos perfectos y el prometido perfecto. ¿El problema? Su prometido es un hombre, y Lexa es, en cierto modo, completamente lesbiana.
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