Obsecuencia, o también conocido como la sumisión excesiva hacia los deseos de otra persona.
¿Qué ocurre cuando los deseos propios dejan de pesar tanto como los nuestros?
Cuando el desviar la mirada hacia aquello que apuntan otros te maldice a tener un final miserable y solitario.
¿Se puede revetir? Si, siempre y cuando se desee dejar de mantener esa apariencia fría y te permitas sentir realmente.
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