Yo... ¿Reencarne en Naruto?
Hay cosas peores que morir. Por ejemplo, despertar en el cuerpo de un niño de cuatro años en una aldea que te odia, con un demonio sellado en el estómago, sabiendo exactamente lo que te espera en los próximos quince años.
No soy Naruto Uzumaki. Bueno, técnicamente sí. Tengo su cara, su pelo, sus tres rayas en los pómulos y sus reservas de chakra absurdamente exageradas. Pero soy alguien de veinte años que se sabe el manga de memoria y que, si le dieran a elegir, probablemente habría preferido reencarnar en cualquier otro universo de ficción. Uno sin guerras ninja, sin terroristas interdimensionales y sin un anciano Hokage que te quiere mucho pero no lo suficiente como para asegurarse de que comes.
El plan es simple: no morir, no arruinar el canon más de lo necesario, y en algún momento entre ahora y el apocalipsis, aprender el Hiraishin.
Naruto y Naruto Shippuden NO ME PERTENECEN, todos los derechos para Masashi Kishimoto.