Una despedida de soltera por organizar. Una boda cada vez más cerca. Y unas vacaciones llenas de tensión, alcohol, recuerdos y demasiadas malas ideas.
Después de meses evitándose cuidadosamente, Chiara y Violeta tendrán que volver a compartir el mismo espacio, miradas que duran más de lo necesario, silencios incómodos y esa cercanía extraña que aparece cuando dos personas alguna vez se conocieron demasiado bien.
Quizás volver a verse nunca fue el verdadero problema.
Quizás el problema sea descubrir que algunas personas nunca terminan de volverse desconocidas.
Porque hay personas que, sin importar cuánto tiempo pase, siempre encuentran la forma de volver a desordenarte la vida.
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