-Pasa, Chavez. Pero si te quedas, vas a tener que ayudarme con este maldito corsé del próximo look. Y te advierto... estos pechos no entran solos.
Nicholas soltó una risa baja, nerviosa, y entró.
La puerta se cerró detrás de él.
Y así, entre tomas, empezó algo que ninguno de los dos había planeado.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.