Desde el momento en que esa carta apareció en mi puerta, por un instante pensé que tendría una vida normal. Pero en realidad firmé mi sentencia a mi propia muerte. Pasé de sentirme viva a sentirme muerta en vida...
Al principio, mi madre se negó a esa idea, pensando que era una broma, pero en sus ojos vi terror, no indiferencia.
Mis primeros cuatro años en Hogwarts fueron agitados: desde derrotar a un trol en el baño de niñas, descubrir el basilisco controlado por un horrocrux de Tom Riddle, hasta conocer la inocencia de Sirius Black y vivir el Torneo de los Tres Magos, en el cual lamentablemente falleció Cedric Diggory... Y, por supuesto, el regreso de quien no debe ser nombrado.
Tuve la suerte de encontrarme con Hermione Granger, mi mejor amiga desde primer año, al igual que Ron Weasley y, por supuesto, Harry Potter, mi novio desde tercer año. Harry... no hay palabras suficientes para describir lo que siento ni lo que significa para mí. Me mira con un amor que a veces parece competir con mis propios sentimientos. Es mi mundo entero.
Después de tantas cosas vividas, lo único que espero de este año es que, por una vez, sea tranquilo... aunque con el regreso de Lord Voldemort, dudo que así sea.
All Rights Reserved