Rumbo al calvario es ver el imperio Valyssia. Nada puede detener la avaricia de sus nobles, el hambre de los aldeanos o el odio arraigado en cada corazón que late. Coronado se encuentra el traidor; sentado a la mesa del gobernador, aquel que arruina el honor. La autoridad es un poderoso y admirable que come y bebe de la malicia; un hombre que se cree lo máximo, el señor de señores... Sin embargo, mientras unos celebran y lloran lágrimas de alegría, en lodazal se arrastran incontables hombres que imploran a su dios no morir hoy.
Más que suficiente tiene la tierra. Las mujeres gritan «¡basta!» envueltas en ansiedad. Ya han tejido con terquedad mantos para unos muertos sin fin, navegando en un suplicio de arrepentimientos a la luz de la tristeza. Sí, basta de una guerra de una sublime agonía; donde el que nunca eligió ir al frente se desgasta la armadura siguiendo una causa inexistente, un sinsentido donde solo el capitán grita: «¡Ganar! ¡Porque no hay que perder!».
Kuo no perdona, no abandona y no sabe para qué existe el amanecer, pero jamás tolera la traición. No acepta que la corona le ordene ir al matadero creyendo que, solo por ser el emperador, él obedecerá.
La emperatriz cree que la penumbra de su alcoba esconde todo muy bien; cree que el veneno no tiene sabor ni color. Sin embargo, Kuo sabe que el amor envenena, pero su propio fuego, desde hace mucho, es su escudo. La mentira, a este arrogante imperioso, solo le causa gracia.
Mientras los aldeanos lloran alzando su mirada en busca de un socorro, Valyssia sangra desde hace años... pero los nobles solo gritan por más oro. Un mundo que es, hermosamente un error. Incomparable en su incomprensión, amado y odiado: ¡un error hermoso sin control, un asombroso gobierno!
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Desde el 24 de Mayo del 2026
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