¿Podría pertenecerle algo a una joven en sus veintes en una Italia de 1925 que suspira el creciente fascismo y sus calles son custodiadas por la escuadra de Camisas negras?
Pertenecer a la aristocracia seguro que era un pase a muchos beneficios y lujos en una época convulsa. Gozar de buen vestir, de una vivienda que se jacta de arquitectura neoclásica y disponer de cualquier capricho que le gustase, no era lo que le garantizaba a Lisa la plena libertad. Tampoco le otorgaba ese sentido de pertenencia que parecía escaparse de su entorno solitario y marchito. Al final, ¿qué le pertenecía realmente que pudiera sustraerse del peso del apellido Cerratti?
Criada bajo la religión católica y los labores del hogar que iban desde el calor de la cocina, el lavado y largos paseos por el campo que no eran más que para la encomienda de sustentar los servicios de la casa, era la única realidad para Jennie. Entregada a una cosecha de vides y una familia que intentaba reponerse de la quiebra no le llevó a menos que proveer algunas liras a través del pan y de lo que nadie sabe que oculta en una sacristía. Lo que para ella era de la normalidad de su vida, pronto choca con la verdad que le detendría: que nada de lo que hacia le pertenecía, y ella tampoco pertenecía a ese destino impuesto.
La vida de ambas jóvenes se cruzó en una noche de tormenta. Sin sospechar que el destino las obligará a reencontrase veinte años más adelante.
Un odio tintado con la desgracia entre sus familias y los lindes de la tierra que las separan no serán suficiente para frenarlas cuando, por primera vez, decidan elegir y la realidad por fin les sepa a algo real, a algo tan propio que no tengan más remedio que luchar por ello. En una Italia machista, fascista y con una moral inquebrantable, su unión será vista como un desafío inquebrantable.
Pero, ¿podrán estas jóvenes pertenecerse en la libertad de un amor que era una infamia para la época?
Portada hecha por: @ily_skz Gracias
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