Wonyoung odiaba la lluvia.
Porque las noches lluviosas siempre terminaban igual: gritos, puertas azotándose y miedo escondido detrás de una sonrisa perfecta.
Hasta que una noche, sentada bajo una tormenta con las manos temblando y lágrimas mezclándose con el agua, alguien se detuvo frente a ella.
-Vas a enfermarte si te quedas aquí.
Yujin jamás imaginó que aquella chica silenciosa cambiaría su vida por completo.
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