EN LOS OJOS DE LA NOCHE
En el bosque donde la noche y el silencio dictan leyes, dos solitarios calibran distancias, un perro dorado Taiko con ojos curiosos y un gato negro Ki-yeon con pasos de fantasma. Sus miradas se cruzan como chispas, una vez, dos veces, siempre dejando un ruego silencioso en el aire. Desconfianza, instinto, y un hilo invisible los atan sin que lo sepan. Taiko, protector y desordenado por dentro Ki-yeon, esquivo y hambriento de más que comida. Entre árboles que susurran secretos y sombras que los vigilan, juegan al escondite emocional, él quiere acercarse, él huye; él ofrece, él acepta a medias. Trazan el espacio, pero sus ojos lo colman
¿Es cautela o es miedo lo que los mantiene a un latido de distancia? La noche los envuelve, sus corazones laten descompasados, y el bosque espera. ¿Se tocarán las sombras, o se devorarán? En este duelo de miradas, ninguno sabe qué monstruo o qué belleza están criando juntos.