Entre relojes que rugen, ciudades cubiertas de neón y noches donde el miedo parece respirar sobre la nuca, estos poemas recorren la ansiedad de crecer, el peso de las expectativas y la sensación de correr constantemente detrás de algo imposible de alcanzar. A través de imágenes oscuras, melancólicas y filosóficas, la voz poética enfrenta a una criatura invisible nacida del tiempo, la culpa y la incertidumbre. Pero, incluso dentro del caos, permanece una chispa de calma: la posibilidad de reconciliarse con uno mismo y aprender que no todas las heridas deben cerrarse para seguir viviendo.
"No siempre ganamos la carrera.
Pero siempre elegimos como correrla."
-Alelí Aguilar.
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