Hay personas que nacen principalmente para ser vistas, que encuentran otras, las eligen, alguien que diga lo orgulloso que estás de ellas, por otro lado las encontramos a ellas esas personas que hacen todo bien pero en silencio, las que cumplen, las que no fallan, las que entregan todo, las que tratan de ser suficientes para los demás y aún así no parece alcanzar. Alyra Navent siempre ha sido de esas personas. Creció acostumbrada a que sus logros fueran solamente su obligación, a qué nadie en su alrededor se detuviera a mirarla realmente, a pesar de tener personas que la querían, por dentro cargaba con ese peso, el de sentirse suficiente para todos menos para si misma. Con el tiempo dejó de esperar, dejó de necesitar, dejo de creer que hubiera alguien que pudiese verla de verdad, siendo todo, y sin ocultar nada. Por eso, cuando llegó a Valenci, no buscaba nada nuevo, solo terminar lo que había empezado y seguir adelante como siempre lo había hecho por si sola. Lo que no sabía era que en ese lugar, lleno de gente que parecía tenerlo todo en su vida, iba a enfrentarla con algo que ella nunca supo manejar: la posibilidad de dejar de ser invisible.
All Rights Reserved