Él pensaba que ella merecía algo mejor.
Ella pensaba que él no la quería lo suficiente.
Ninguno tenía razón.
Entre cartas sin enviar, llamadas perdidas y demasiadas cosas sin decir, dos personas intentan amarse mientras luchan contra sus propios miedos.
Porque a veces el problema no es la falta de amor.
A veces el problema es no saber qué hacer con él cuando por fin llega.
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