Harry Shum Jr. y Matthew Daddario son la pareja de abogados más temida del bufete. Juntos son invencibles... hasta que el caso de Louis Tomlinson los separa.
Louis es un asesino en serie. Acabó con un familiar de Adam Levine. No hay dudas: Louis es culpable. Cuando la defensa de Louis le es ofrecida a Matthew, él la rechaza sin dudar. No por estrategia ni por miedo, sino porque cree en la justicia y no está dispuesto a defender a un monstruo. El caso pasa entonces a Harry, quien lo acepta de inmediato. Matthew, por su parte, representa a Adam en la acusación.
Por primera vez, están en lados opuestos. Y ninguno está dispuesto a perder.
Harry no busca la verdad: busca demostrar que es mejor abogado que Matthew, aunque eso implique limpiar la imagen de un asesino confeso. Matthew no tiene dudas sobre la culpabilidad de Louis, pero sabe que un mal juicio podría dejarlo libre. Su misión es que eso no ocurra, sin importar que enfrente esté el hombre que ama.
El juicio se convierte en un duelo feroz. Cada argumento de Harry hiere a Matthew. Cada objeción de Matthew destroza a Harry. La prensa los llama "los abogados en guerra". Dentro de la sala, sus miradas ya no dicen "te quiero", sino "prepárate".
Cuando el veredicto está a punto de leerse, ambos saben que alguien perderá por primera vez. Y esa derrota no será solo profesional.
Porque en este caso, la sentencia no decidirá si Louis Tomlinson va a prisión -eso está claro-, sino si Harry y Matthew pueden seguir siendo algo después de haberse enfrentado por convicciones que ninguno está dispuesto a traicionar.
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