Hace más de trescientos años, los tambores de guerra comenzaron a sonar entre dos grandes reinos.
Al sur se alzaba el Reino del Sol, gobernado por los descendientes de Kinich Ahau, el dios del fuego, la luz y la vida. Sus ciudades brillaban con oro, jade y enormes templos que tocaban el cielo.
Al norte se extendía el Reino de la Luna, protegido por los herederos de Ixkan Yub, el guardián de la noche, los sueños y los misterios. Sus palacios de piedra plateada reflejaban el brillo de las estrellas.
Nadie recordaba cómo había comenzado la guerra.
Los ancianos hablaban de una traición.
Los sacerdotes hablaban de una maldición.
Los guerreros hablaban de venganza.
Pero la verdad había permanecido enterrada durante siglos.
Mientras ambos reinos seguían derramando sangre, una oscuridad mucho más antigua despertaba bajo las ruinas olvidadas del Primer Templo.
Y cuando el cielo se oscureció durante un eclipse imposible, una antigua profecía volvió a aparecer escrita sobre la piedra sagrada:
"Cuando el Sol y la Luna caminen juntos,
las cadenas del mundo se romperán.
La sombra del principio despertará,
y sólo dos corazones unidos
podrán detener el fin."
Nadie sabía lo que significaba.
Nadie imaginaba que aquellas palabras estaban hablando de dos jóvenes destinados a cambiar la historia.
Kinich Ahau.
Príncipe del Reino del Sol.
Ixkan Yub.
Guerrero del Reino de la Luna.
Dos enemigos.
Dos destinos.
Una sola profecía.
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