¿Eres mi Jefe?
En los pasillos de cristal y acero de J. GUK CORPORATION, el silencio no es paz; es una advertencia. Casi nadie conoce el verdadero rostro del CEO, un hombre de sofisticación italiana y temperamento volcánico cuya sola presencia en la planta obliga a todos a bajar la mirada.
Jimin buscaba empleo, aunque no era lo que estaba destinado a ser o quiza si, sucedio. Fue reclutado por Seokjin, quien desesperado por salvar su propio cuello y el de sus subordinados, lo lanzó al centro del huracán como un sacrificio necesario.
Para el CEO, Jimin es solo un Omega simple, una pieza más en su maquinaria corporativa. Pero lo que el CEO no sabe -o prefiere ignorar- es que sus archivos sobre Jimin contienen verdades que él cree conocer, pero que apenas rozan la superficie.
A medida que el tiempo avanza, el pequeño asistente del asistente, que llegó temblando a las oficinas comienza a transformarse. La inseguridad de Jimin se disuelve, dando paso a una seguridad hipnótica que empieza a robarle el aliento al Alfa más temido de la ciudad.
El destino colisiona en la penumbra de un bar clandestino. Sin máscaras, sin jerarquías y sin saber quién es quién, ambos se encuentran en una danza peligrosa. Jimin, liberado de las ataduras del día, despliega una sensualidad que Jungkook no puede -ni quiere- resistir. En un arrebato de instinto puro, un beso ocurre, rompiendo toda barrera.
-Mañana no vas a poder verme a la cara siendo tu jefe -susurra Jungkook contra sus labios, un decreto que detiene el corazón de Jimin.
El impacto es brutal: el hombre que lo ha cautivado bajo la luz de neón es el mismo tirano al que sirve cada mañana. Con el pulso desbocado y la borrachera desvanecida, Jimin le lanza un desafío que Jungkook jamás esperó: ¿Eres mi jefe? "Bueno, si que eres guapo... pero como eres mi jefe, esto se termina aquí".